Salpica p’allá
Farístenes de Somosierra era un psicoanalista de poca monta, ya que sólo había aprobado una asignatura de la carrera y pedía trabajo como psicoanalista en un restaurante. El mismo restaurante todos los días, en el cuál le rogaban que dejara de molestar, que allí no necesitaban a ningún psicoanalista. El pobre Farístenes estuvo a punto de desistir, pero después de dos meses decidió que lo intentaría solo dos años más y, si no resultara, probaría otras opciones, o la misma.

Esmalte acrílico de Farístenes comiendo un sandwich muy poco apetecible, by Andoni Greypark